👵🏻ELLA💕

Hace unos días mi marido y yo pudimos hacer un paréntesis en la locura de vida que llevamos desde hace casi un año; en aquel micro descanso pudimos ir a nuestro pequeño piso en un rinconcito de Zamora. La casa llevaba tiempo cerrada, así que lo primero que hicimos fue limpiar y ordenar. Yo no recordaba que meses atrás llevamos allí algunas cosas previas a la mudanza, así que mi sorpresa fue total cuando encontré en el último rincón de mi estantería uno de mis álbumes de fotos. No pude evitar la tentación, me quité los guantes de goma, apagué el aspirador y me senté en el sofá de mi habitación de escritura para ojearlo.

En aquellas páginas aparecieron imágenes de mis padres de jóvenes, de una Lucía pequeña, muy pequeña, otra más mayor, pero lo que más me emocionó fue encontrar dentro de uno de los protectores para imágenes el resto de una foto de joven de mi abuela paterna, de ella. Aquella foto, tal cual estaba, siempre estuvo en la cartera de mi padre hasta que falleció, tiempo después fui yo quien se la pidió a mi madre, quise tener algo de ella y de él al mismo tiempo.

No quise que se estropease más, así que la guardé en mi álbum, para que estuviera protegida. Sin apartar mi mirada de ella, pensé en la bonita casualidad de que fuera en el momento en que afrontaba la fase final de mi nueva novela, cuando su retrato volvió a acabar en mis manos.

Mi abuela nació en 1911, en aquella foto no debía tener más de veinte años. Ella fue testigo de momentos duros en nuestro país, sufrió la Guerra Civil en primera persona, y la post guerra, con todo lo que aquello supuso. Fue una mujer luchadora, una madre abnegada y cariñosa, una esposa modelo y, con los años, se convirtió en la mejor abuela del mundo con los bolsillos llenos siempre de Sugus para nosotros, sus nietos.

Mientras observaba aquella fotografía pensé en lo bonito que sería verla tal cual habría sido en el momento en que se tomó, en alguno de aquellos estudios fotográficos de la época, en Antequera quizás, así que se me ocurrió pedir ayuda a la IA para conseguirlo, y me hacía mucha ilusión compartir contigo el resultado, para que veas lo hermosa que era ella.🌹

🌹Mi primer Sant Jordi🐲

Ayer regresé a casa con una resaca emocional tremenda. Habían pasado cuarenta y ocho horas de uno de los momentos más importantes de mi vida de escritora, mi primera firma en Sant Jordi.

Un grupo numeroso de mariposas decidió quedarse a vivir en la boca de mi estómago desde el día anterior. Estuve ansiosa, nerviosa y con el síndrome del impostor a cuestas según se acercaba la hora de la firma. Cuando tomé el autobús que nos llevaría hasta el centro de Barcelona, recordé la pregunta que hizo uno de los asistentes a la presentación de mi novela en Madrid, allá en mayo de 2024:« ¿Cuál sería tu sueño como escritora?», mi respuesta fue rápida y rotunda: «Firmar en Sant Jordi». Y ahí estaba yo, con mi pluma en mi bolso cargada con un nuevo cartucho de tinta azul cian, mis marcapáginas y tarjetas de merchandising y el corazón a mil.

Estos años he tenido el privilegio de vivir varios días de firma en la Feria del Libro de Madrid, también lo tendré éste; llevo todas esas firmas en mi corazón con mucho cariño, pero lo vivido el 23 de abril en Barcelona, ha sido algo especial. La ciudad entera se vistió de fiesta para celebrar el día del libro y la rosa, el día del amor y de la literatura. La gente llenó las calles, las vías principales como el Paseo de Gracia o Diagonal, Balmes o Gran Vía y este año también un enclave mágico, la Avenida de la Catedral, el lugar donde tuve la suerte firmar mis «Días Raros». El aroma de las rosas vestidas de gala con su espiga, de los cientos de puestos abarrotados de ellas que encontramos en el camino, acompañó nuestro paseo hasta la parada que me correspondió para la firma. Mi mente solo pensaba que en aquella hora, la última de la tarde, competiría con los escritores más deseados, best sellers, cuyas colas kilométricas rodearían sus stands, cómo iba a encontrar lectores que quisieran darle una oportunidad a una escritora recién llegada a este mundo inmenso, en una fecha como aquella. Pues sí, los hubo.

Hubo quienes me hicieron el regalo de firmar sus ejemplares de mi novela por primera vez en Sant Jordi, hasta uno de ellos me atreví a firmarlo en catalán, otras personas acudieron a interesarse por él, a preguntarme, a charlar… y las horas volaron sin darme cuenta. Siempre llevaré en mi corazón a cada una de estas personas, porque ya son parte de mi historia, de esta aventura que siento que solo acaba de empezar. Gracias de corazón.

Nos vemos entre mis páginas… y en la Feria del Libro de Madrid❤️.

Un abrazo inmenso.

✒️El Viaje Más Importante✒️

Una semana después de mi viaje, mi mente aún se queda colgada de algún recuerdo, de alguna imagen, de algún sonido, de algún olor.

He vivido una sensación única que espero algún día puedas vivir tú al leer esta historia que entra en su última fase de creación. Caminar por las calles de aquella ciudad, comparar mis apuntes, mi plano, con cada callejón, cada cuesta, cada edificio. Observar todo con los ojos del pasado para imaginar cómo sería aquello siete siglos atrás, ha sido simplemente mágico.

Sé que lo que te voy a decir puede resultar extraño, pero he sentido en todo momento que mis protagonistas, las dos, caminaban a mi lado y que eran ellas quienes dictaban su historia en mi cabeza, las que grababan cada nota de voz enviada a mi propio número de wasap. Han sido tres días de viaje en el tiempo con los pies en la tierra.

Hay sitios, lugares, que ya son importantes para mí, y en los cuales camino en el terreno personal con mi corazón contento, porque la siento a ella, a mi abuela. La visualizo como un niña de la mano de su madre, recogiendo el agua de la fuente, paseando con su vestido de domingo después de ir a misa. Quiero pensar que está feliz de que su nieta haya decidido conocer sus orígenes, la ciudad en la que nació, y no solo eso, que su nieta haya decidido crear una historia ambientada en ella. Han sido muchos los momentos en los que he cerrado los ojos y la he imaginado a mi lado, pequeñita como era, menuda, con su pelo ensortijado, su risa contagiosa, su corazón enorme y su amor, su amor incondicional que ya de adulta llenó nuestros rostros con aquellos besos de abuela, sonoros, intensos y encadenados. Mi abuela era AMOR así en mayúsculas, un amor que heredaron mi padre y mis tías, un amor que lo iluminaba todo, un amor que siento aún en mi interior, un amor que no podré pasar a mis hijos, ya que no pude tenerlos, pero que espero ser capaz de devolver al universo en forma de historias creadas para ti.

Esta novela en la que estoy trabajando lleva mucho tiempo luchando por tomar forma en palabras, y muero de ganas por compartirlas contigo.

De momento, lo que sí puedo compartir contigo son algunas imágenes tomadas en mi viaje y además, puedo regalarte el sonido de la mañana de su ciudad, la ciudad de mi abuela, la de mis protagonistas y ojalá pronto un poco tuya.

Nos vemos entre mis páginas.

Un beso. Chao.

💜8 de Marzo💜

Cuando comencé a escribir relatos en este blog y a compartirlos contigo, nunca pensé que vería publicada mi primera novela, nunca pensé que estuviera a punto de acabar la segunda, y que tuviera ya pensadas las que vendrán después.

Hace siglos, en realidad hace años, las mujeres que escribían tenían que publicar como anónimas sus obras para que vieran la luz, de ese modo se les quitaba el derecho a reclamar su voz, su identidad, o lo que era peor, se veían obligadas a hacerlo con un pseudónimo masculino, o bajo el nombre de sus esposos.

Hoy las estanterías están llenas de nombres femeninos, voces auténticas que rebosan personalidad propia, y esto también es gracias a lo que se celebra en este día, en el Día de la Mujer.

Me hace una ilusión tremenda compartir contigo la entrevista que Rebeca Castaño, periodista de @interbenavente, me hizo para publicar en esta fecha. En ella hablamos de esto y de muchas cosas más. Espero de corazón que te guste, y que te ayude a conocer un poco más a la mujer que vive entre mis páginas.

Reportaje Lucía Arjona – 8 Marzo – Por Rebeca Castaño

Un beso. Chao

COMIENZA LA ETAPA MÁS EMOCIONANTE

Esta próxima semana comienza para mí un viaje apasionante.

Encaro la última etapa de desarrollo de mi segunda novela, y lo hago con el corazón dividido. Por un lado, estoy deseando avanzar y ver cómo mis personajes llegan al final de sus historias. Por otro, me descubro ralentizando el ritmo de mi escritura, como si no quisiera avanzar para evitar tener que despedirme de ellos.

La semana próxima viajo al lugar donde se desarrolla una parte importante de esta última fase. Voy a seguir los pasos de mis dos protagonistas, dos mujeres separadas entre si por una línea temporal amplia, demasiado amplia, pero unidas por lo más poderoso que existe, la sangre.

Me preparo para este viaje como si fuera una de ellas la que va a embarcarse en él, quizás por eso siento su emoción, sus nervios. Sus expectativas son las mías, no puedo evitar preguntarme si estoy preparada para lo que voy a experimentar.

Me gustaría que tú también me acompañes en esta etapa. Si me sigues en mi perfil de Instagram, iré compartiendo reflexiones, imágenes de este viaje, para que tú sigas conmigo los pasos de mi protagonista y los míos propios. Quizás lance alguna pregunta que puede nacer de alguno de los momentos que vendrán, quién sabe si tu respuesta me ayudará a encontrar el camino. Si no me sigues aún, te invito a hacerlo en @entremispaginas.la para que te sientas parte de esta historia.

En caso de que no seas muy amante de las RRSS, no pasa nada, prometo enviar una actualización a modo de newsletter como esta, cuando haya regresado, y si te gusta, quizás mantenga esta comunicación contigo casi epistolar hasta que haya podido escribir la palabra FIN en este nuevo proyecto.

A parte de esto, en los próximos meses vienen noticias emocionantes que compartiré contigo sin falta, no quiero que te pierdas nada.

Y gracias, gracias una y mil veces por acompañarme en esta aventura, por estar al otro lado. Sé que me repito, pero sin ti nada de esto tendría sentido.

Un beso. Chao.

NUEVA VIDA

Doblar la última caja fue toda una satisfacción, la última de los cientos que dejó el camión de la mudanza en mi nuevo apartamento tres días antes de aquel. Pensé que nunca acabaría. Siempre fui extremadamente obsesiva con el orden, nunca pude ver la casa revuelta, por eso pasé aquellos tres primeros días encerrada en mi nuevo hogar, sobreviviendo a base de pedidos de comida a domicilio, saliendo al exterior sólo para hacer viajes a los contenedores de reciclaje, con pilas de cajas vacías perfectamente plegadas, y burruños de plásticos de burbujas de embalar. Aquella pues, fue la última caja, la mudanza había terminado, pude decir al fin que estaba oficialmente instalada.

Con pasos lentos y cansados, me acerqué a la nevera para tomar un refresco bien frío, escuchar el siseo del gas al salir de su interior al forzar la arandela me hizo desear aún más tomar un buen trago. Con la lata en la mano, caminé por el pequeño apartamento, preguntándome en silencio como una estancia tan diminuta podía haberme llevado tanto trabajo. Reconocí no obstante que el esfuerzo mereció la pena, había quedado precioso con las pocas cosas que conseguí rescatar del naufragio de mi matrimonio, todas mías, todas salvo una, la estantería maciza de madera de cerezo que había estado decorando el majestuoso salón de la casa que hasta hacía apenas un mes había compartido con mi ex marido. Aquella estantería, sencilla pero elegante y atemporal, fue lo único que él me permitió conservar, y lo hizo porque fue el único mueble que me permitió elegir en la decoración de la que fue nuestra casa, lo hizo porque le recordaba irremediablemente a mí, a mí y a mi fuerza interior, aquella que consiguió hacerme despertar del letargo en el que había estado sumida durante casi una década, esperando que él me amase, que me respetase, cuando aquel hombre solo fue capaz de amar y respetar a su persona. 

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Corazón Negro

Desde niña me he sentido unida de un modo inexplicable a la naturaleza, imagino que ese maravilloso sentimiento se lo debo a mi abuelo materno y sus enseñanzas de hombre campo, de pastor. Quizás por eso, todo lo que está pasando en nuestro país, con esta devastación horrible infligida por la mano del hombre, se me ha clavado en el alma de tal manera que siento que el color de estas tierras arrasadas ha calado en mi corazón.

Pensar en el dolor de los que han perdido todo, sus casas, su ganado, sus tierras, duele. Pensar en los animales que han muerto aterrados rodeados de las llamas, duele. Duele pensar que las generaciones que vendrán después de nosotros no podrán extasiarse al contemplar la belleza limpia y serena de la zona de Sanabria, de las tierras de Orense, de las Médulas de León.

Ayer no pude más y rompí en un llanto desconsolado, propio de quien ha perdido a un ser querido, porque es lo que siento, que parte de mí se ha perdido. Lloré sintiendo que no tenía derecho a hacerlo, que no tenía derecho a sentir tanto dolor sin haber nacido aquí, así se lo confesé a mi marido entre lágrimas, y él al escucharme, dijo algo que me llegó al alma: “no hace falta haber nacido en una tierra para sentirla propia”, y es verdad. Me enamoré de las tierras de Zamora cuando él me trajo aquí por primera vez a las dos semanas de conocernos, me enamoré de su cielo azul, de su aire limpio y puro, me enamoré del Duero, del Órbigo y del Tera. Convertimos Benavente y sus valles en nuestro refugio, en nuestro lugar especial donde volver siempre. Me enamoré de la Laguna de los Peces y de Puebla de Sanabria, olvidé el peso de las responsabilidades caminando en silencio por la Ruta de la Plata. En todos estos años, mi corazón no solo se prendó de la provincia de Zamora, adoré conducir a su lado por la zona de la Valduerna, atravesando carreteras comarcales en las que deteníamos el coche sólo para respirar el olor a jara y para observar las corzas con sus crías que cruzaban de un lado a otro en busca de pastos más frescos, soñamos juntos con poder comprar algún día una casa maragata y envejecer juntos, sentados junto a la lumbre del hogar. Solo pensar que un manto negro ha cubierto todos estos paisajes, duele de tal modo que cuesta respirar. Y lo que más duele es saber que no habrá castigos para los culpables, que toda esta devastación tardará en recuperarse, si es que no ocupan su lugar bosques de placas solares o de molinos eólicos. Duele saber que estamos en manos de una fuerza política que no hará nada para evitar que esto vuelva a suceder, y que no asumirá su culpa.

Quiero agradecer de corazón a la UME, a los brigadistas y a los voluntarios que han puesto su vida en peligro, y lo siguen haciendo a fecha de hoy, por apagar estas llamas, por proteger a las gentes humildes que viven del campo, del ganado y de los bosques, por salvar lo poco que queda de este paraíso que la naturaleza nos quiso regalar.

Ojalá vuelvan a surgir de las cenizas los brotes verdes, ojalá vuelvan las corzas a la Valduerna, las abejas a polinizar los bosques y las cosechas, ojalá vuelva la vida entre tanta muerte. Ojalá pase la pena y el color vuelva a llenar de vida mi corazón negro.

¡¡Llegan las Ferias de Libros!!

Comienza la temporada más bonita del año para los amantes de la literatura, las Ferias de Libros, y para nosotros los autores, llega la oportunidad de poder contactar de forma más cercana con nuestros lectores, y dar a conocer nuestras obras a lectores nuevos.

Después de las numerosas firmas del año pasado, que tantos momentos inolvidables me regalaron, esta temporada de firmas se inauguró el pasado 26 de abril con mi primera participación en la Feria del Libro de Toro, con gran éxito de afluencia, todos los ejemplares de mi novela disponibles para la firma agotados y mi corazón lleno de gratitud por todos aquellos que decidieron llevar a sus hogares la historia de Nadia y Bosco, ¡gracias toresan@s por tanto!

Mis próximas firmas serán en la Comunidad de Madrid, y me hace tremendamente feliz detallarlas a continuación, con la esperanza de que puedas encontrar el momento que mejor encaje en tu agenda para acercarte a verme. Si aún no tienes firmado tu ejemplar, por favor tráelo contigo y estaré feliz de dedicártelo con todo mi cariño, de poder comentar tus impresiones, y si tienes algún regalo pendiente, o aún no te has hecho con el tuyo, nada me haría más ilusión que poder firmarlo para ti.

¡¡Te espero!!

Un beso. Chao

«LOS DÍAS RAROS» CUMPLE UN AÑO

Pues sí, parece mentira: «Los Días Raros» cumple su primer añito, y quiero que tú, como suscriptor/ra de entremispaginas.com tengas toda la información de lo que tenemos preparado para celebrarlo de primera mano.

Sorteo:

  • Sorteo de un ejemplar firmado, una Tote Bag de «Los Días Raros» y alguna sorpresita adicional, que publicaré el viernes próximo en mi perfil de instagram: @entremispaginas.la , atent@ a toda la información en mis RRSS para participar.

Firmas de Ejemplares:

  • 16 de Mayo – Firma de ejemplares en la Feria del Libro de Fuenlabrada.
  • 18 de Mayo – Firma de ejemplares en la Feria del Libro de Vallecas.
  • 1, 4 y 8 de Junio – Firma de ejemplares en el Feria del Libro de Madrid.

Estamos a punto de sacar la cuarta edición de «Los Días Raros», y eso solo es posible gracias a ti, gracias a tu apoyo.

Te dejo este vídeo en el que podrás repasar toda esta información. Volveré con muchos más detalles en las próximas semanas.

Un millón de gracias por estar ahí.

Un beso. Chao

LA CORONACIÓN

Las ceremonias de la coronación habían terminado. Concluían con la retirada de Ra y el comienzo del reinado de Isis, al anochecer. Los pebeteros comenzaron a encenderse en los jardines del palacio real. Las lámparas de aceite hacían lo propio en el interior, impregnando todo con el olor del sebo al arder; olor que los sirvientes tapaban con resina de incienso en los quemadores, mientras las esclavas depositaban estratégicamente hermosos cuencos de alabastro con agua y flores de loto, las favoritas de Hatshepsut.

Los guardias reales se cuadraron para anunciar el paso a sus aposentos. Tan pronto como accedió a ellos, con paso firme y majestuoso, su esclava principal reclinó la cabeza en señal de respeto.

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